Ayuntamiento de Azuaga
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Viernes 31 de Octubre de 2014
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RECURSOS NATURALES

 

Tìpico encinar de la dehesa extremeña
El término municipal de Azuaga comprende hábitats de campiña y sierra. El área de campiña está atravesada, por la parte Norte, por el río Matachel, perteneciente a la cuenca del Guadiana. Esta zona presenta un relieve eminentemente llano, dedicado a la actividad agraria y en el que se dan algunos pequeños enclaves destinados al pasto con cierta presencia de vegetación silvestre y arbolado. Se trata, en su mayoría, de terrenos fértiles utilizados para el cultivo de cereal de secano, garbanzo, girasol, olivo y viñedo. Finalizada la recolección de las gramíneas, miles de merinas aprovechan las rastrojeras veraniegas hasta entrado el otoño. A partir de entonces y durante los inviernos más húmedos, las lagunas forman parte de este entorno paisajístico.

La zona de sierra está asentada sobre materiales pizarrosos, presenta una orografía más accidentada y quebrada, con desniveles que alcanzan los 600 metros. La surcan multitud de arroyos y los ríos Bembézar y Sotillo, de la cuenca del Guadalquivir.

El conjunto natural, aunque se trata de un entorno de clara vocación agrícola y, por ello, parcialmente deforestado, representa perfectamente el bosque mediterráneo a través del característico encinar y las peculiares extensiones de jaras y aulagas, que forman, entre otras especies arbustivas, bellos perímetros de monte bajo o majestuosas y densas manchas de vegetación en los terrenos de más difícil acceso.

Grullas en la dehesa de Azuaga

Este espacio medioambiental da cobijo a una magnífica diversidad de aves y fauna propias de nuestra geografía española. Surcando nuestros cielos, podrá observarse en alguna ocasión el majestuoso vuelo del águila imperial, el águila real o el buitre leonado; incluso centenares de aves esteparias que, como grullas, garzas o avutardas, visitan las tierras de campiña.



Formando parte de todo este medio físico, hay que resaltar que uno de los más significativos recursos medioambientales del municipio es el que va ligado al aprovechamiento cinegético de ciertas especies autóctonas: perdices, liebres, paloma torcaz, conejos, ciervos o jabalíes.

Bando de grullas sobrevolando tierras de campiña

Finca "La Sierra"

 

Jornada montera en la Sierra de Azuaga
La finca "La Sierra", de 3.000'61'93 Ha., se sitúa en el límite Sur del término municipal de Azuaga, a unos 8 kilómetros al Sureste de la población. Limita al Norte con el río Sotillo y las fincas "Tamborilero", "Membrillo", "Jabata" y "Las Agudas"; al Sur con el río Ribera de Onza y el término de Alanís; al Este con el término de Hornachuelos y al Oeste con la finca "El Encantado", la dehesa "La Nava" y el término de Malcocinado.

La topografía de la zona es muy abrupta, con altitudes que superan los 600 metros, (656 m. en "Miradorcillo", situado en la Sierra del Recuero). Los suelos son típicamente tierras pardas meridionales, al igual que en el resto de los encinares de la zona.

El uso que se hizo de esta finca desde 1929 hasta 1961 fue el derivado de su aprovechamiento de hierbas, pastos y rastrojeras, junto con la siembra. Para este uso la finca se dividía en tres tercios que a su vez se repartían en quintos y estos en partidos.

En 1962, debido al consorcio realizado entre el Ayuntamiento de Azuaga y el Patrimonio Forestal del Estado en 1961, se repueblan 1.196'98'78 Ha. de eucaliptos. El resto de la finca, junto con los lugares donde no prosperó la repoblación, se estuvo arrendando para el aprovechamiento apícola y de pasto para ganado lanar.

Un importante uso que se hace de esta finca es el cinegético. Comenzó en 1962 siendo coto de caza menor, dedicado a la perdiz, y en 1973 se permitió también la caza mayor (ciervo y jabalí).

"La Sierra" de Azuaga ha sabido rodearse de un fabuloso prestigio entre muchos monteros de nuestro país y sobre todo después de los resultados obtenidos en algunas de las monterías celebradas en esta finca.

Así pues, la revista TROFEO, en su número 293 de octubre de 1994 recogía a "La Sierra" de Azuaga entre las veinte mejores monterías de la temporada 93-94, en la que se ofertaron 185 puestos. En la clasificación venía reseñada como la sexta con 132 venados abatidos y la cuarta en jabalíes con 73 capturas.

La revista CAZA Y SAFARI reseñaba también idénticas cifras por lo que se refería a especies abatidas, presentando su información del siguiente modo: "El pasado mes de febrero se celebró -refiriéndose a febrero del 94- una macromontería en el término de Azuaga, en Badajoz. La zona a cazar fue La Sierra del Recuero, propiedad del Ayuntamiento".

Reses abatidas en la Sierra de Azuaga

"[...] El sorteo se hizo el día anterior en la discoteca de Azuaga debido sin duda a la gran afluencia de monteros, pues en total se sortearon 185 puestos distribuidos por las más de 3.000 hectáreas del coto".

"[...] Se abatieron 132 venados, 40 menos de los previstos; en cambio, en cuanto a cochinos la cosa varió, abatiéndose 73, de los cuales una decena de ellos eran de buena boca y homologables".

"Por lo demás, el día fue espléndido, la organización se esmeró todo lo que pudo, aunque con esta masa de monteros era una tarea bastante difícil". Firmó Jaime Dorao.

ÚLTIMOS RESULTADOS
MONTERÍA 'SIERRA DE AZUAGA'
9 de diciembre de 2000

120 venados
10 jabalíes

22 ciervos más que en la anterior batida
La cifra de cochinos se mantiene

 

FUENTES Y PILARES

Además de los recursos histórico artísticos que seguramente acapararán la atención de todo aquel que sepa apreciar la majestuosidad de la cultura antigua y popular, los momentos de ocio y tiempo libre pueden emplearse en recorrer puntos alternativos de interés que, como los manantiales, cuentan con gran tradición y arraigo entre los vecinos.

Refiriéndonos a este conjunto arquitectónico de fuentes y pilares, el Ayuntamiento constantemente intenta velar por las infraestructuras e higiene de estos enclaves y de sus aguas, declarados como "monumentos singulares" del entorno de Azuaga.

A continuación hacemos de ellos una rápida recopilación que ayude a su identificación así como a matizar los usos que se hacían de ellos.


Pozo Santo

Pozo Santo

De la época mudéjar se conserva el denominado Pozo Santo, un aljibe que presenta una galería cubierta por falsa bóveda de mampostería. Para acceder a la fuente es necesario descender algunos peldaños.

Su agua se calificaba como de muy buena, aunque su manantial no es muy abundante. Es uno de los más antiguos de la localidad y está ubicado próximo al Castillo Miramontes.

 

 


Fuente Atenor

Se encontraba justamente a las afueras de la población, dispuesta en uno de sus ejes más importantes, al final de la calle Fuente. Cuenta con un amplio receptáculo, utilizado como abrevadero para el ganado local y el trashumante en siglos anteriores.

Respecto a sus aguas, se calificaban como óptimas para el consumo humano aunque poco finas. Destacaba por su salubridad y se empleaba como bálsamo para los males de estómago. La fuente también era lugar de cita para faenas domésticas como el lavado de la ropa.

Fuente Atenor
Pilar Viejo
Pilar de los Borrachos

Pilar de Spínola

El agua de esta fuente está calificada como de agua gorda, es por ello por lo que solía emplearse para regar al igual que se hacía con el agua del Pilar Viejo. Está localizado en la confluencia de las calles Olleros, Viriato y Córdoba.

Pilar Viejo

Está situado al final de la calle Nueva. También dispuesto a la salida del núcleo urbano pues era utilizado hace décadas por el ganado cuando se disponía a salir o entrar del pueblo. El abrevadero presenta unas amplias dimensiones para intentar acoger el mayor número posible de cabezas de ganado.

El Pozo Meón, adjunto a la calle Carrera, el Pilar de los Borrachos y el Pilar del Pocito, cercanos al Parque de Caganchas y contiguos al final de la calle Sevilla, y Pilar Nuevo completan la que puede entenderse como la ruta del agua en Azuaga.

Norias tradicionales

Son ejemplos representativos del aprovechamiento rural, sostenible y tradicional de los recursos naturales. Estas infraestructuras fueron introducidas en Occidente por los islámicos que las importaron desde Oriente, sociedad con una tecnología más avanzada que la nuestra.

Funcionan a base de unas ruedas unidas a través de unos engranajes giratorios que permiten que el agua del subsuelo sea recogida en unos recipientes que la llevan a la superficie para el riego u otros usos. Su disposición y entornos pueden apreciarse en buena parte de huertas y cortijos, que hacían de las norias herramientas fundamentales en la vida y el trabajo rural.

Antigua noria empleada en la zona de La Cardenchosa
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