La Baja Edad Media, siglos XIII al XV, va a ser el período histórico de la formación de las monarquías feudales, tras una etapa de fragmentación del poder político conocida como feudalismo, cuyo período de auge se localiza en los siglo XI y XII, con un reparto de las prerrogativas regias entre la nobleza feudal.
Los monarcas de los reinos de Europa Occidental van a entablar desde el siglo XIII una pugna con la nobleza, para recuperar sus prerrogativas políticas, jurídicas y religiosas y fortalecer su poder, utilizando como instrumentos el derecho romano, la burguesía ciudadana y el ejército.
La consolidación y apogeo de las monarquías nacionales y el origen de los Estados modernos, en muchas ocasiones, deberá realizarse en guerras con los estados vecinos o con la nobleza feudal.
Este proyecto aprobado por la Comisión Europea, “Recuperación y valoración de lugares históricos medievales del siglo XIV y XV para el mejor conocimiento de la creación de los distintos países europeos”, aúna cuatro hechos históricos: la Batalla de Gulden Spurs, la Batalla de Aljubarrota, la Batalla de Azincourt y el Capítulo General de la Orden de Santiago celebrado en Azuaga.
En 1203, en el municipio belga de Kortrif (Courtrai), se desarrolló la batalla de Gulden Spurs, enmarcada en la guerra de independencia de Flandes contra Francia, y en la cual el ejército del Felipe IV el Hermoso de Francia, al mando de Roberto II, conde de Artois, fue vencido por las ciudades de Flandes.
A la muerte del rey de Portugal Fernando I en 1383, el rey de Castilla Juan I hace valer los derechos al trono luso de su segunda esposa Beatriz de Portugal, con el apoyo de las altos linajes de la vieja nobleza. Por otra lado, el maestre de la Orden de Avis, Juan, con el apoyo de la burguesía marítima y el auxilio militar inglés, derrota a las tropas castellanas en la batalla de Aljubarrota en 1385, proclamándose rey de Portugal e iniciando la dinastía Avis. El nuevo monarca reforzó la alianza con Inglaterra (boda con Felipa de Lancaster en 1387) y firmó la paz con Castilla (1411).
La batalla de Azincourt se desarrolla durante la Guerra de los Cien años entre Francia e Inglaterra. Enrique IV de Inglaterra había invadido Normandía y derrotó al ejército francés en Azincourt el 25 de octubre de 1415, conquistando posteriormente el norte de Francia. Sin embargo, el enfrentamiento franco-inglés termina con la victoria del monarca galo Carlos VII, que expulsa a las tropas inglesas del continente y consolida la independencia de la monarquía francesa.
Por último, la elección en el Capítulo General de la Orden de Santiago, reunido en Azuaga en 1477, del último maestre Alonso de Cárdenas, tiene como telón de fondo la guerra civil dinástica entre los partidarios de Juana la Beltraneja y de Isabel, hija y hermana respectivamente del fallecido Enrique IV. La victoria de Isabel y Fernando, futuros Reyes Católicos, va a fortalecer el poder de la monarquía y a sentar las bases de la unión dinástica de Castilla y Aragón y del Imperio. En esa política de fortalecimiento del poder real, van a conseguir del Papado que los maestrazgos de las Órdenes militares (Santiago, Alcántara, Calatrava y Montesa) pasen al Rey, que como Gran Maestre controla el poder económico, político y militar de las mismas.